Sin miedo al conflicto

La vida es un 10% lo que haces y un 90% cómo afrontas lo que haces.

Sé que te suena utópico

Y no voy a negártelo es posible que lo sea hoy para ti. Vivir sin miedo al conflicto es complicado, porque hasta ahora has vivido tu relación con los problemas como algo tremendamente negativo, de lo que había que huir. Pero déjame decirte que estás, y estamos, totalmente equivocadas. El conflicto es lo único que necesitamos y lo mejor que tenemos.

¿Pero Mamen, te has vuelto loca?

No querida, estoy perfectamente. Pero hoy quiero compartir contigo algunas de las reflexiones de mi último año entorno al crecimiento personal. Este año pasado ha sido duro, durísimo, probablemente uno de los más duros de mi vida, por mil y una razones, problemas personales, de salud, financieros, existenciales….

Durante los últimos meses, todo parecía estar en mi contra. Sentía que hacía todo mal. Que era la responsable de todos mis desastres. Que no iba a lograr salir de mis miserias particulares. Me anclé en muchos momentos al victimismo y a la culpa, tal y como tenía aprendido. Y ¿sabes qué? nada mejoró. Al revés, desde ahí fue a peor. La mala suerte llama a la mala suerte. Y entonces decidí darle la vuelta a esas creencias erróneas que sólo me limitaban, y todo cambió.

Poner el foco por primera vez en los beneficios del conflicto y no en sus perjuicios ha cambiado mi visión del conflicto para siempre.

Mamen Conte

Entendí que un conflicto como tal, no es bueno ni malo en sí mismo. Lo que lo convierte en un problema es cómo reaccionamos ante él. Por eso decidí empezar a ver el conflicto como una oportunidad. Y entonces todo cambió. Un conflicto no es otra cosa que un enfrentamiento o choque entre dos personas, dos creencias, dos necesidades o dos verdades contrapuestas en una misma realidad a las que debemos hacer frente.

El problema es que siempre se nos ha educado en huir del conflicto, en buscar la armonía y la paz en el silenciamiento de nuestra verdad individual. Y ahí, cierto es que el conflicto no va a mayores, pero permanece, en nosotras, como una herida, un lacra o una enfermedad y con el tiempo nos va minando lentamente.

Con el tiempo ese conflicto no resuelto reduce la comunicación interpresonal, aumenta la inseguridad en una misma, la solución es cuestión es cada vez más compleja, y se forma una actitud hostil hacia aquello que nos genera el conflicto. Si postergamos la resolución muchas veces se producen juicios erróneos y conlleva la desintegración de las relaciones y un desgaste tremendo.

anh-nguyen

Pero ¿qué pasaría si por una vez afrontásemos sin miedo la oportunidad que nos plantea?

Teniendo en cuenta esto, la solución no puede ser, como norma general, evitar el conflicto. Normalmente obviando el conflicto no conseguiremos que se resuelva solo, como por arte de magia, sino que muy probablemente terminará enquistándose y apareciendo en el momento más inoportuno.

Los conflictos no dañan necesariamente el funcionamiento de unas personas o grupos, sino que les da energía para ser más creativos y para experimentar nuevas ideas. Uno de los aspectos más positivos de cualquier conflicto es que pueden salir a la superficie problemas que estaban ocultos, lo que permite afrontarlos y resolverlos.

Una vida exenta de conflicto no posibilita el desarrollo de habilidades, debido a que el desarrollo humano de una sociedad se da por medio de cambios, que por lo general es movilizada por el conflicto. El conflicto es el motor del cambio, aquella oportunidad que nos pone contra las cuerdas y nos obliga a cuestionarnos, a buscar soluciones, a conectar con muestros propios dones.

El conflicto  no se debe evitar, por el contrario hay que verlo como un aspecto positivo y como un proceso de aprendizaje ilimitado, es decir, el conflicto se convierte así en una ocasión para potencializar las habilidades innatas que todos tenemos, es el revulsivo a la supervivencia y la mejora de nuestras habilidades como especie y como individuo.

Una resolución positiva de los conflictos mejora las habilidades de la regulación emocionalla comunicación eficaz, la empatía, la asertividad, la creatividad y, por supuesto el ánimo colaborativo. Es un pozo sin fín de crecimiento personal y grupal que incrementa la motivación, favorece la creatividad y la innovación, promueve la cohesión de grupo y nos conecta más y mejor con nuestra mejor versión

¿Y tú, rehuyes o afrontas el conflicto?

tx: mamen: ph:
ph: anh nguyen:



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