¿Me da usted permiso?

Así es como yo caminé por la vida durante mucho tiempo. Casi pidiendo perdón por concederme ciertos permisos: por descansar, por dormir hasta tarde, por tomar la decisión de no ir a una reunión familiar…

Cuando en mi formación como Coach escuché hablar de los permisos, se me encendió una luz roja de alerta. No me daba permiso nunca. Muy pocas veces.

¿El resultado? Una gran frustración. Irritabilidad. Victimismo. Insatisfacción. Síntomas físicos.

Continúo con ese trabajo de «concederme» un descanso, decidir que sí y que no. Porque la programación que tenemos como mujeres (y como madres más aún) es lo que funciona de forma subconsciente en muchas de nuestras decisiones.

La pregunta que viene ahora es muy sencilla: ¿Qué permisos no te concedes?

Y la propuesta (la que te va a ayudar a salir de tu bloqueo en ese asunto) también lo es: escoge UN permiso que te vas a conceder esta semana. Apúntalo en la Agenda. Día, hora. Y luego evalúa cómo te sientes al llevarlo a cabo. También reflexiona qué es lo que piensas, si te sientes cómoda. O fuera de lugar. Como si estuvieras haciendo algo malo. Siendo egoísta. Siendo mala madre. Mala pareja. Mala amiga. Mala hija.

Si te sientes mal al darte permiso, sigue trabajando en ello. Porque la cuestión es que te lo mereces. Mereces cuidarte y ser cuidada.  Para que puedas tener buena energía. Suficiente energía.

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